Presidente Honorario

Don Beltrán Urenda Zegers (Q.E.P.D.), fue en vida un hombre notable. Sus orígenes familiares se entroncan con las familias fundadoras de Chile, que vinieron desde Europa en el siglo XVI y que a lo largo de más de cuatro siglos han formado parte del ser nacional. Entre sus antepasados figuran destacados hombres que participaron en la Colonia y en la Independencia de nuestra Nación y de Bolivia, como también otros de tan destacada participación en las Batallas de la Guerra del Pacífico y en el desarrollo del país de los siglos XIX y XX. De ahí que no fue mera casualidad que Don Beltrán hubiese llegado a servir a su patria como senador y Vicepresidente del Senado, cuando pleno de experiencia y de especial cariño por su Valparaíso querido, abrazó la vida política para servir a sus semejantes y “poder retribuir en parte” lo que la vida le brindó.
Nació en Concón, el 29 de febrero de 1920, mientras sus padres Carlos Urenda Trigo y Florencia Zegers Borgoño se encontraban veraneando allí. Fue el tercer hijo de una familia de siete hermanos (cinco hombres y dos mujeres), donde forjó su temple y su don de caballero, en los férreos principios cristianos, que acompañaron todo el quehacer de su vida.

En 1946 se casó con María Elena Salamanca Queheille (Q.E.P.D.). Tuvo ocho hijos, 20 nietos y 2 bisnietos, con quienes disfrutó siempre su ancianidad.

Dotado de una inteligencia notable y de una memoria singular que no dejaba escapar detalle, se destacó desde muy niño como alumno del colegio de los Sagrados Corazones de Viña del Mar y luego en el colegio de la misma congregación en Valparaíso, por sus grandes aptitudes para las letras especialmente por su gran afición a la historia y geografía y su natural facilidad por las matemáticas. Ingresó muy joven al Curso Fiscal de Leyes de la Universidad de Chile en Valparaíso y muy pronto se destacó como un talentoso abogado en el estudio de su padre, donde hoy una cuarta generación familiar forma parte del mismo, Urenda y Cía.

Su talento profesional lo volcó como abogado en destacadas empresas. También desempeñó la cátedra de Derecho Comercial en la Universidad Católica de Valparaíso y fue miembro integrante del Consejo de la Universidad de Valparaíso y de la Universidad Santa María, donde aportó con sus conocimientos y visión al desarrollo de ambas entidades de Educación Superior.

Una especial dedicación brindó durante más de 75 años al crecimiento de la Compañía Chilena de Navegación Interoceánica, entidad que dio origen a Agunsa, y fue uno de los principales artífices en la creación del Holding Grupo Empresas Navieras S.A. GEN.

Sus conocimientos naturales de hombre estudioso, perseverante y perfeccionista en su quehacer lo llevaron a distinguirse entre sus pares, donde ocupó los más altos cargos llegando a ser Presidente del Holding Grupo Empresas Navieras S.A., Presidente de la Asociación Nacional de Armadores – ANA – Presidente del Consejo Económico Social, miembro del Directorio del Colegio de Abogados de Valparaíso, Vicepresidente Honorario del Valparaíso Sporting Club y Presidente del Club de Leones de Valparaíso, donde Lions International le distinguió como el León más antiguo de Chile.

El incondicional amor que confesaba a diario por Valparaíso y su zona, lo llevó a realizar importantes iniciativas tendientes todas a afianzar a Valparaíso como Ciudad Puerto e ícono del Pacifico Sur.

Fue siempre un hombre de región que creía fehacientemente en la regionalización, en el valor de esos hombres y mujeres provincianos, que lejos de la capital “hacen Chile”. Por eso, sus mayores esfuerzos los brindaba en no escatimar palabras y tribunas para abogar por la descentralización del país.

Una de sus iniciativas fue impulsar el desarrollo del acceso sur al Puerto de Valparaíso y la habilitación de Placilla al Puerto Seco que permitió mejorar los flujos de carga, especialmente en periodos estivales. Desgraciadamente no pudo ver ejecutado el acceso Norte al Puerto de Cabritería.

Beltrán Urenda Zegers (Q.E.P.D.) fue un hombre que se brindó a la vida, gozó de todo lo que ella le otorgó, formó familia y dejó huellas de su intangible quehacer como abogado, naviero, empresario y parlamentario. Como empresario defendió la postura que “las empresas valen más por su gente, su nombre, prestigio y clientes, que por el capital o barcos que tuvieran”

Pero más que todo nos deja grabada su impronta de hombre sabio, sencillo y afable, generoso y ecuánime, de excelente humor, buscaba descubrir lo mejor del otro para así lograr el bien común. Se ganó el corazón de los porteños y de la gente que conoció por mantener siempre su mente y espíritu ocupado en velar por el mejor destino de su Ciudad Puerto. Por todo lo anterior, con su fallecimiento el 22 de junio del 2013, a los 93 años, perdimos un verdadero prócer del siglo XXI.